Old school Easter eggs.

Alquilar Máquina De Efectos Especiales

�Qué opinan nuestros clientes? Contacté con Sonido Norte a través de su página web para un alquiler de pantalla para un evento de empresa y desde el primer momento han sido totalmente profesionales. Rápidos en las respuestas y muy atentos a lo que podíamos necesitar. La persona que fue a montarla igualmente muy amable y profesional no se fue hasta que comprobamos varias veces que todo funcionaba. Le hicimos esperar porque el evento duró mas de lo esperado y su respuesta fue de 10. Antonio contactó conmigo una vez finalizado para ver cómo había ido todo. Da gusto tratar con profesionales así. Estaba buscando un profesional para realizar un karaoke en mi finca con la familia y llame a esta empresa. Me atendió Antonio y desde el primer momento me inspiro mucha confianza y profesionalidad por lo que me fue muy fácil decidirme sin casi tener ni idea del servicio que contratamos. Para que no haya mal entendidos se me explico muy bien pero no tenia una idea visual de lo contratado y cuando llegaron los chicos y lo montaron toda la familia nos quedamos sorprendidos. Nos lo estuvimos pasando tan bien que hemos pedido una hora extra y ellos encantados. Los recomiendo sin duda alguna y volveré a contar con ellos para mas cosas. ¿Estas en las vísperas de un evento o piensas en organizar uno próximamente y quieres crear un ambiente especial y distinto pero todavía no sabes como? En Sonido Norte ponemos a disposición de nuestros clientes, todo tipo de máquinas de efectos especiales, como humo, niebla, burbujas o pompas, espuma y otros espectaculares efectos que harán que tus invitados se queden muy sorprendidos. A parte de darle un toque especial y que va a diferenciar tu fiesta de las demás es importante que los encargados de poner en funcionamiento las máquinas que crean los distintos efectos, sepan como usarlas a la perfección.
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Que tenía un contrato para hacer un solo programa, pero en realidad estaba en tres distintos. Durante una temporada nos pusieron a dar noticias y eso no lo podíamos hacer. Así que el juez les obligó a hacerme un contrato de trabajador fijo, que es el que podía hacer de todo. Así me quedé hasta que me jubilé. Pero me tuve que enfrentar a todos y cada uno de los directores de Radio 3 para poder hacer mi programa. En Radio Nacional convivías con el fenómeno de los recomendados. Cuando estábamos haciendo Diario Pop éramos Diego Manrique, José María Rey y yo. Diego dijo que quería hacer un programa en solitario, que se llamó Solo para ellas. Entonces un director de programas nos dijo que para cubrir su marcha íbamos a meter en el programa a un chico que se llamaba Tomás Fernández Flores. Le dije que no sabía quién era y que no metía a cualquiera. El programa tenía una altura.
Se había ido Diego, que sabía la hostia, estaba Chema, que sabía la hostia, quien viniese tenía que tener un nivel. Me contestaron: «No se hable más, te he dicho que va a entrar y va a entrar». Contesté: «Si lo ordenas…». Porque todavía no era fijo. Y lo tuve que meter. Le pregunté a Tomás qué sabía hacer y me dijo que le gustaba el rap. Se le encargó esa sección y estuvimos así varios años, hasta que se fue cada uno por su lado. Luego me metieron a Julio Ruiz. Me llamó el director general y me dijo que Julio se había quedado en la calle, que habían cerrado Radio Cadena, y que a ver si lo podía meter en mi programa. Lo conocía, me parecía que tenía altura para hacer el programa, acepté. Y lo que me hizo Julio al año siguiente fue la cama. Nombraron a un director amigo suyo, que se llamaba Visuña, y lo que quiso Julio fue quedarse con mi programa y mandarme a mí al fin de semana.
Visuña, que también venía de Radio Cadena, me lo comunicó, contesté que me parecía una putada y dijo: «No hay nada que hablar, aquí mando yo, te vas al fin de semana». Salí del despacho y le dije a Julio Ruiz: «Eres un cabrón y un hijo de puta, no te voy a hablar más en la puta vida, cabrón». Encima, para colarme la historia, me dieron como excusa que había pinchado una canción de Prince, algo que no iba con mi programa. Ese ejemplo ridículo me pusieron, no podía poner «Sexy Motherfucker» entre semana, que duraba seis minutos, y por eso me movían, ¡ Un pretexto muy burdo, como si yo fuera gilipollas. ¿Había tortas por los horarios? Son cosas que pasan mucho en televisión y en la radio. Uno quiere tu programa, otro hace un programa contigo y se larga. A mí no me parece mal que uno se vaya porque quiere hacer su programa. Con Chema sigo hablando, con Tomás no, porque me cayó mal desde el principio, pero con Julio era hacerme la cama, quitarme mi programa, aprovechar que el nuevo director era su amigo, eso es propio del típico listo.
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Grupos con otra línea, otro espíritu. Grupos que yo no he pinchado. Una vez puse Mecano, un día, y porque vino el de la compañía, me quitó el disco que tenía en el plato y puso a Mecano. Tenía puesto a Los Nikis. «Mira qué disco tengo aquí», dijo. No me dio tiempo a cambiar la aguja, no sabía lo que era, empezó lo de «Hoy no me puedo levantar». Le dije que eso me sonaba a los Zombies y me contestó que no, que eran Mecano y tal. La única vez que los pinché fue esa. A mí nunca me han gustado, nunca me los he puesto en casa. Es que no tiene nada que ver la inteligencia de las canciones de Alaska con las de Mecano. De todo lo que hubo al principio salieron ganando grupos que hacían canciones más románticas, pegadizas, chicle… más fáciles. Hombres G o Mecano son los que más han vendido en la historia del pop español, canciones que han calado, con estribillos contagiosos. ¿El éxito encorseta a los grupos? ¿Cuando llegan a un nivel se les exige que sigan vendiendo y pierden toda frescura y el riesgo?


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